La versión corta: un kit para 72 horas, pensado para cubrir ese intervalo y no para hacerte autosuficiente durante semanas. La mayoría de las emergencias que realmente afectan a los hogares —cortes de luz, tormentas, inundaciones, órdenes de evacuación— se resuelven en pocos días.
El kit básico
Agua y comida: unos tres litros de agua por persona y día, y comida no perecedera que no necesite cocinarse — tres días es una base razonable.
Luz y energía: una linterna o frontal con pilas de repuesto, además de una batería externa cargada. Los cortes de luz son el acompañante más habitual de casi cualquier otra emergencia.
Documentos: copias del DNI, las pólizas de seguro y cualquier receta médica, guardadas en una funda impermeable — los originales si puedes, copias fotografiadas si no.
Efectivo: en billetes pequeños. Los datáfonos y cajeros suelen ser de lo primero en fallar cuando se va la luz o la red.
Medicación: al menos una semana de suministro de cualquier medicación habitual, además de un botiquín básico — apósitos, tiritas, analgésicos, cualquier medicación para alergias que necesite tu hogar.
Comunicación: una lista escrita de contactos de emergencia. No dependas de que tu móvil los recuerde por ti — un móvil sin batería es el fallo más habitual en una emergencia.
Fácil de olvidar
- Una radio de pilas o de manivela, para cuando fallen a la vez la luz y el wifi y necesites información oficial.
- Suministros para las mascotas — comida, cualquier medicación y una forma de transportarlas si tenéis que salir.
- Un cambio de ropa adecuada al clima para cada miembro del hogar.
- Pastillas potabilizadoras o una pajita filtrante, si tu zona tiene riesgo de inundación o contaminación del agua.
Dónde guardarlo
El error más habitual está en dónde vive el kit. Uno bien equipado al fondo de un garaje o en un desván difícil de alcanzar es casi tan inútil como no tener kit si necesitas salir en cinco minutos. Guárdalo en un sitio accesible, dile a todo el hogar dónde está, y revísalo dos veces al año — cambia la medicación y la comida caducadas, y comprueba que las pilas de la linterna siguen funcionando.
El plan importa tanto como el kit
Una bolsa preparada sin un plan solo resuelve la mitad del problema. Acordad un punto de encuentro familiar (uno cercano y otro más alejado como alternativa), elegid un contacto fuera de la zona al que todos podáis llegar si las líneas locales se saturan, y conoced vuestras rutas de evacuación antes de necesitarlas. Nada de esto lleva mucho tiempo montarlo, y todo ello convierte una situación estresante y que se mueve rápido en una serie de pasos que ya habéis pensado de antemano.